domingo, 26 de junio de 2011

El control psicológico ejercido por las madres

El control psicológico ejercido por las madres

El control psicológico de la madre es el factor de mayor peso en los niños con depresión.
La depresión en los menores de edad es una realidad a la que no se le presta la atención debida y en muchas ocasiones la ocasionan los mismos padres, advirtió la académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, Patricia Andrade.
Al revelar los resultados de una investigación sobre el tema, la académica dijo que el control psicológico ejercido por la madre es el factor de mayor peso en los niños con depresión, es decir, si ella descalifica, si aplica mecanismos de inducción de culpa, devalúa o es chantajista afecta el desarrollo de los niños.
La especialista en psicología social explicó que el objetivo de su investigación fue determinar qué elementos de la relación padre-hijo inciden en la generación del problema y contar con las herramientas para diseñar planes adecuados a su tratamiento.
Se aplicaron cuestionarios a padres de 380 niños, de donde se obtuvieron los datos necesarios para identificar cuándo los menores se sienten solos o tristes, o cuándo su autoestima es baja.
Se encontró que muchas madres sólo advierten dificultades en sus hijos si reciben reportes de bajo rendimiento escolar.
En cambio, agregó, los niños evidenciaron que tienen más problemas de los que sus padres piensan y que no consideran graves conductas que los mayores reprueban y castigan, como burlarse de algún compañero.
Se descubrió también que el apoyo es importante y que el control de los padres tiene una parte positiva agregada: la guía y la supervisión.
Por eso, la académica subrayó la importancia de saber cómo guiar a los hijos sin menoscabar su autonomía, sobre todo en la etapa de la pre-adolescencia. "Los padres deben convencerse que es necesario cambiar su manera de controlar, guiar, supervisar e incluso la forma de expresar su cariño y afecto hacia sus descendientes. Aparentemente son cuestiones simples pero afectan la relación padre-hijo y pueden causar problemas mayores".

EL ACTING OUT EN PSICOANALISIS

EL ACTING OUT EN PSICOANALISIS
                             El acting out es un término utilizado en el psicoanalisis para designar acciones que presentan casi siempre un carácter impulsivo relativamente aislable en el curso de sus actividades, en contraste relativo con los sistemas de motivación habituales del individuo, y que adoptan a menudo una forma de auto-herteroagrsión. En el surgimiento del acting out el psicoanalista ve la señal de la emergencia de lo reprimido. Cuando aparece en el curso de un análisis /ya sea dentro de la sesión o fuera de ella), el acting out debe comprenderse en su conexión con la transferencia, y a menudo como una tentativa de desconocer radicalmente de ella.
La diversidad de actos que a menudo se clasifican bajo el término acting out es muy amplia. Son conductas de carácter impulsivo, mal motivadas a los ojos del sujeto, en contraste con su comportamiento habitual, incluso aunque la acción en cuestión sea secundariamente racionalizada. Estos caracteres señalan el retorno de lo reprimido. También pueden considerarse como acting out algunos accidentes ocurridos al sujeto, sintiéndose éste ajeno a su producción. Freud describe también la transferencia sobre la persona del analista como una forma de "llevar a la acción", de ello se deduce que no diferenció claramente ni articuló unos con otros los fenómenos de repetición en la transferencia y los del acting out. La distinción que introdujo parece responder a preocupaciones primordialmente técnicas en el sentido de que el individuo que lleva a la acción los conflictos fuera de la cura, sería menos accesible a la toma de consciencia de su carácter repetitivo.
Para Freud, al acting out dentro de la situación analítica y el acting out fuera del análisis son consecuencia del trabajo analítico y de la situación de tratamiento. Invariablemente Freud consideró el acting out como un concepto clínico psicoanalítico relacionado específicamente con el tratamiento.
Según Anna Freud., el acting out no ocurriría en una persona con suficiente fortaleza yoica como para poder poner en vigencia compromisos neuróticos con los impulsos, con un proceso de pensamiento secundario y la función sintética del Yo, relativamente intactos; con el yo en pleno control de la motilidad y con suficiente grado de madurez como para reemplazar la acción por pensamiento y palabras en sus condiciones corrientes de la vida cotidiana. Estas personas con fortaleza yoica, si pueden recurrir al acting out cuando las técnicas analíticas los someten a presiones. Igualemente esto se diferenciaría, dice Anna Freud de aquellos pacientes impulsivos cuyos actings outs se deben a explosiones del ellos causantes de la conducta, quedando así la acción controlada por el ello. Esto se debe comprender como parte de la patología del paciente y no como parte
del proceso curativo como en el caso de las personas neuróticas. Este paciente, repite el pasado. Lo que contribuye a su causa no es la calidad o cantidad del acting out, sino el estado intacto o defectivo de la función sintética del yo a la cual se somete el material recuperado. Para Greenacre la génesis del acting out se encontraría en una frustración oral. Dice Greenacre que es indudable que el niño oralmente frustrado expresa su ansiedad a través de una exacerbada movilidad difusa. La frustración oral, por lo tanto puede provocar una incapacidad de tolerar otras frustraciones. La resistencia de las exigencias orales puede ser el foco más conspicuo de estado de tensión emotiva durante los primeros meses de vida, y esto es una fuente de posibles perturbaciones en cualquier período posterior. Cualquier trauma oral temprano, puede influir sobre una demora, deformación o una desviación del funcionamiento del habla, una inhibición del lenguaje, y por lo tanto el sujeto depende casi completamente de la acción.
Hay un énfasis en la sensibilización visual que produce una propensión a la dramatización, derivada del exhibicionismo, y hay también una creencia en su mayor parte inconsciente,. En a Magia de la acción. Greenacre habla también de una perturbación especial en la realidad y en de una perturbación especial de la autocrítica.
Según Greenacre, el paciente neurótico puede tener un acting out aislado, ocasional o realmente sintomático que se produce en el curso del tratamiento. En cambio el paciente grave con tendencia a la psicosis, tendría recuerdos y actitudes inconscientes que se apoderan completamente de la situación presente, provocando que los estímulos son apenas escasamente discernibles.
Greenacre propone como técnicas para el tratamiento del acting out la interpretación, la prohibición y el fortalecimiento del Yo. Estas tres técnicas son aplicables en grados variables según el acting out, la estructura yoica y según si al acting out se produzca fuera o dentro de la situación analítica.
Fenichel supone en la génesis del acting out una fijación oral con su elevada necesidad narcisista y su intolerancia a la frustración, una elevada motricidad constitucional y la presencia de traumas tempranos serios que producen un acting out repetitivo, abreactivo, similar a las neurosis traumáticas.
Fenichel habla de acting out si las acciones o actitudes emocionales son dirigidas indiscriminadamente hacia cualquier persona. Los individuos que muestran una propensión al acting out tienden a actuar estando o no en análisis, y tienen en común una insuficiente diferenciación entre el presente y el pasado, falta de deseo de aprender y prontitud para sustituir patrones rígidos de reacción en lugar de respuestas flexibles y adecuadas a los estímulos.
Hablaron también en el ateneo del acting in en pacientes borderline en psicoterapia breve, el acting in es una actuación transferencias que se produce dentro del encuadre terapéutico propiamente dicho., los prerequisitos son:
  1. Delimitación del encuadre
  2. Establecer los límites estrictos para la agresión no verbal.
  3. Maniobras clínicas prácticas e inmediatas
  4. Los límites NO deben ser vagos
  5. Son necesarios cuando la conducta del paciente se transforma en una amenaza

viernes, 10 de junio de 2011

La Hipnosis.

 
Desde hace mas de  doscientos años se conoce el fenómeno hipnótico de diferentes nombres, aunque Mesmer fue el médico más notable durante el siglo XVII en practicar una forma de hipnosis  a la que el llamó magnetismo animal y en el cual se producía un trance hipnótico, pero muchos años antes en diferentes países y diferentes culturas ya se producía una especie de estado hipnótico.  Los hechiceros tribales americanos, durante su ceremonia religiosa o danzas para curar o pedir la lluvia, de alguna manera, ya sea ayudados por alguna hierba o por el hecho solo de la sugestión y la fe, entraban en trance o metían en trance a los sujetos que iban a curar y/o a los que ayudaban en la ceremonia. También durante los rituales de budismo en India se producen estados contemplativos semejantes al producido durante la hipnosis; y las técnicas de relajación  en la práctica del yoga pueden ser consideradas como una especie de alteración de la conciencia y una vuelta hacia el interior.  Los bailes religiosos en algunas culturas africanas y los ritos de otras religiones tienen el mismo efecto.
Se llama trance hipnótico al estado que se produce durante este método psicoterapéutico y se define como un estado alterado de la conciencia durante el cual el paciente es más susceptible a la sugestión y a la intervención del terapeuta con el fin de modificar la conducta.

Para las técnicas tradicionales no todas las personas son hipnotizables, pero para las no tan tradicionales y las técnicas naturistas como la hipnosis clínica Ericksoniana si lo son,  con diferentes grados de profundidad,  y cuando el paciente nota mejoría del estado por el cual consultó,  aumenta su confianza y se facilitará el trance en las siguientes sesiones.
No es posible tener el control absoluto de la voluntad del enfermo durante la hipnosis, ninguna persona hará cosas que no haría durante su estado de conciencia total (no hará algo que no quiera hacer) o que vayan en contra de su moralidad o las costumbres de su vida cotidiana.  Nadie dirá algo que no quiera decir a su terapeuta.
Nadie se queda hipnotizado por días o para siempre porque el proceso de trance hipnótico es un proceso voluntario que busca una mejoría en su manera de trabajar o modificar alguna conducta que no le agrada y le impide ser una mejor persona. No Existen pruebas de que alguien se haya quedado en trance hipnótico para siempre, por días o meses, solo en la literatura de ficción se encuentran este tipo de referencias.
 Las técnicas hipnóticas son excelentes métodos psicoterapéuticos cuya ventaja reside en que no son tan largos como en otras terapias, son seguros y están reconocidos en todo el mundo como una forma de terapia profesional.