SANE SU MENTE SANE SU CUERPO
Vivir en el cielo o en el infierno depende en gran medida de
nuestras reacciones ante la vida, la fuente de casi todas las tensiones
esta en una emoción bloqueada o congelada. Sucede a menudo cuando
vivimos automintiéndonos, justificándonos o excusándonos.
Cualquier emoción, de hecho en su impulso básico, es en realidad positiva.
El problema radica cuando queda bloqueada por nosotros mismos o por circunstancias externas.
Bloquear una emoción es una estrategia a corto plazo buena y necesaria.
Todos
lo hacemos desde que nacemos. Pero la emoción no desaparece, sino que
queda enterrada. Siempre esta tratando de salir a la superficie, aunque
tenga décadas. Si no puede salir como emoción, puede hacer erupción como
una enfermedad corporal. .
La palabra "emoción" deriva del latín emovere, que significa sacudir o revolver originariamente significaba "salir".
Si
observamos el tono emocional de nuestros pensamientos, podemos ver si
nos llevan a la felicidad o a la tristeza. Aquí hay una sola
indicación. Un pensamiento negativo hace que la mente sea estrecha,
cerrada y obsesionada. Un pensamiento positivo libera la mente, la abre y
la hace receptiva a cosas nuevas.
Si no sabe ver bien la
diferencia, observe su cuerpo. Pregúntese si un determinado pensamiento
le provoca tensión o dolor, libertad o placer. Las emociones no solo
tienen que ver con la mente, también son un hecho físico. El cuerpo
refleja tanto los pensamientos como las emociones y soporta las
consecuencias de ambos. La próxima vez que se enfade, por ejemplo,
tómese un momento para observar las sensaciones corporales que acompañan al enfado. Lo más probable es que sean bastante desagradables.
Muchas
veces encontramos que los pensamientos que tenemos voluntariamente son
físicamente dolorosos: nuestros odios y prejuicios injustificados, por
ejemplo, o el deseo de algo inalcanzable. Los pensamientos pueden
hacernos subir la presión arterial, respirar de forma espasmódica o anudarnos el estomago.
Las personas pueden literalmente "enfermar de preocupación" hasta el punto de vomitar o tener un fuerte dolor de cabeza.
Los
sentimientos de aversión (temor, ira, pena, resentimiento) o atracción
(deseo, posesión) reducen el mundo entero al tamaño de una cabeza de
alfiler.
En esos momentos, nada es más importante que ese cuerpo
sensual o ese insulto cruel. Las emociones negativas empequeñecen la
mente, la obsesionan. El cuerpo se pone tenso y se retuerce en el
anzuelo, cuando el anzuelo nos traspasa, la enfermedad aparece.
Los
estados mentales y las emociones van y vienen rápidamente. Nuestra
tarea es reconocer y soltar las negativas enseguida y fomentar las
positivas. No resulta una tarea fácil, es un reto y es el trabajo de
toda nuestra vida, para aspirar a alcanzar el dominio de la vida.
Por
otro lado, con frecuencia no sabemos diferenciar ni reconocer entre lo
que es positivo o no lo es, sin embargo nada de lo que hagamos es mas
importante que esto. El comienzo y el final de la salud corporal-mental y
el sendero espiritual radican justamente aquí.
Con la meditación
observamos la calidad de nuestra mente. Es como analizar el agua: puede
parecer pura, pero un examen más detallado puede mostrar que contiene
bacterias malsanas. Muchas personas que tratan de ser buenas se ven
consumidas por las mismas emociones que intentan evitar. Del mismo modo
que algunas personas de zonas deprimidas y de recursos limitados y
pobres, puedan sobrevivir con agua contaminada, nosotros podemos seguir
adelante con mentes contaminadas, pero nuestra condición, calidad de
vida y nuestra salud cuerpo-mente pueden ser dolorosamente terribles y
fatales.
La meditación nos orienta hacia la tolerancia, nos enseña
paciencia y perseverancia. Al comienzo aprendemos a soportar los
ladridos del perro, la espalda dolorida, los agravios en el trabajo, la
agresión silenciosa en nuestro entorno social. El dolor puede continuar
presente, pero ya no nos rasgamos las vestiduras. Gradualmente esta
aceptación se va consolidando y se extiende a cosas mayores. Puede ser
bastante sorprendente para usted descubrir que ya no se molesta ni se
enfada como antes.
Cuando logramos estar tranquilos, serenos y
sosegados, la mente comienza a limpiarse de toda la basura acumulada. Es
como cuando el cuerpo elimina toxinas y los síntomas son similares.
Tenemos sensaciones desagradables, sin motivo aparente, que pueden
tomarse como olas de incomodidad: picazón, nausea, debilidad,
palpitaciones, temblores, dolores agudos, agitación, hinchazón,
desequilibrio, inquietud, etc.
Aunque son sensaciones bastante
suaves, son difíciles de soportar estando sentado. Generalmente son
emociones no reconocidas que salen a la superficie en el plano físico.
Quien las sufre piensa que algo anda mal con su meditación y se detiene,
pero es un error. En realidad, la meditación esta dando sus resultados.
El reto es limitarse a observar una sensación provocada por un
cambio emocional es diferente de una que sea puramente "física". Se
parece mas a un recuerdo intenso que resuena por todo el cuerpo. No es
como un dolor de espalda a causa de una mala postura, por ejemplo, sino
que aparece y desaparece como un relámpago. Puede haber destellos de
alegría y alivio, como cuando nos quitamos una espina o un peso de encima.
Estas
sensaciones se llaman colectivamente "éxtasis" porque indican un
profundo reequilibrio de la psique. Los bloqueos quedan disueltos y la
fuerza vital de vida o el nous nos recorre integralmente. Este proceso
de profunda limpieza interior puede llevarse a cabo de forma
intermitente durante años. Cuanta mas profunda sea la meditación, mas
profunda será la curación. Y es cuando la mente se unifica, usted se
transforma en uno con el todo, con lo imaginable. Nada queda excluido.
Usted se siente uno con Dios, la naturaleza, la
humanidad (inclusive
con aquellos que usted no ve bien). Ya no esta en conflicto consigo
mismo, con nadie ni con nada en particular. Incluso sus sufrimientos son
perfectos y aceptables a su manera. No falta nada. En estos momentos,
¿qué otra cosa podría querer?
Cuando lo negativo desaparece,
todo lo positivo esta naturalmente allí, emergiendo con toda su fuerza,
porque "El verdadero significado del amor es liberarse del temor" con
alegría y una aceptación sin limites.
La meditación le ayuda a ver
de forma clara y completa pero sin dejarse llevar por las emociones, hay
que erradicar lo negativo y aumentar lo positivo y conocer bien la
diferencia entre ambos, tenga siempre en cuenta esta sana sugerencia:
1. Medite mucho y profundamente.
2. Dése un tiempo y un espacio para reflexionar con claridad y valorarlo todo.
3. Permita que las emociones contenidas afloren, pero con conciencia.
4. Prepárese y mentalícese, para realizar un cambio mental en su estilo de vida y de sus actitudes.
5.
Recuerde siempre, que la persona más importante es usted; que usted es
cien por ciento responsable de todos sus actos, experiencias, cada uno
de sus pensamientos, actitudes y de su futuro.