martes, 22 de enero de 2013

La compasión y la bondad se pueden entrenar

La compasión y la bondad se pueden entrenar       
Un estudio pionero realizado por científicos de la Universidad Wisconsin-Madison revela que es posible ejercitar la empatía, de la misma forma que aprendemos a tocar un instrumento o practicamos un deporte.

Para llegar a esta conclusión, el psiquiatra Richard Davidson ha recurrido a las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional, que permiten observar el cerebro en funcionamiento. En concreto, sus experimentos se han centrado en analizar los efectos de las técnicas de meditación compasiva, que potencian "la bondad, entendida como el deseo de felicidad para los otros, y la compasión o el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás" según explica el propio investigador, que ha trabajado durante muchos años personalmente con el Dalai Lama.

De este modo ha podido comprobar cómo al escuchar la voz de una mujer afligida o la risa de un bebé, se activa en nuestro cerebro una región vinculada a las emociones conocida como ínsula. Y ha demostrado que su actividad es mucho más intensa en un monje budista tibetano que en cualquier otro sujeto. Además, los experimentos revelaron que las personas entrenadas en la meditación compasiva también exhibían mayor actividad en ciertas zonas del hemisferio derecho cerebral vinculadas a la empatía, especialmente a la capacidad de sentir el estado emocional y mental de los demás

lunes, 21 de enero de 2013

SANE SU MENTE SANE SU CUERPO

SANE SU MENTE SANE SU CUERPO

Vivir en el cielo o en el infierno depende en gran medida de nuestras reacciones ante la vida, la fuente de casi todas las tensiones esta en una emoción bloqueada o congelada. Sucede a menudo cuando vivimos automintiéndonos, justificándonos o excusándonos.
Cualquier emoción, de hecho en su impulso básico, es en realidad positiva.
El problema radica cuando queda bloqueada por nosotros mismos o por circunstancias externas.
Bloquear una emoción es una estrategia a corto plazo buena y necesaria.
Todos lo hacemos desde que nacemos. Pero la emoción no desaparece, sino que queda enterrada. Siempre esta tratando de salir a la superficie, aunque tenga décadas. Si no puede salir como emoción, puede hacer erupción como una enfermedad corporal. .
La palabra "emoción" deriva del latín emovere, que significa sacudir o revolver originariamente significaba "salir".
Si observamos el tono emocional de nuestros pensamientos, podemos ver si nos llevan a la felicidad o a la tristeza. Aquí hay una sola indicación. Un pensamiento negativo hace que la mente sea estrecha, cerrada y obsesionada. Un pensamiento positivo libera la mente, la abre y la hace receptiva a cosas nuevas.
Si no sabe ver bien la diferencia, observe su cuerpo. Pregúntese si un determinado pensamiento le provoca tensión o dolor, libertad o placer. Las emociones no solo tienen que ver con la mente, también son un hecho físico. El cuerpo refleja tanto los pensamientos como las emociones y soporta las consecuencias de ambos. La próxima vez que se enfade, por ejemplo, tómese un momento para observar las sensaciones corporales que acompañan al enfado. Lo más probable es que sean bastante desagradables.
Muchas veces encontramos que los pensamientos que tenemos voluntariamente son físicamente dolorosos: nuestros odios y prejuicios injustificados, por ejemplo, o el deseo de algo inalcanzable. Los pensamientos pueden hacernos subir la presión arterial, respirar de forma espasmódica o anudarnos el estomago.
Las personas pueden literalmente "enfermar de preocupación" hasta el punto de vomitar o tener un fuerte dolor de cabeza.
Los sentimientos de aversión (temor, ira, pena, resentimiento) o atracción (deseo, posesión) reducen el mundo entero al tamaño de una cabeza de alfiler.
En esos momentos, nada es más importante que ese cuerpo sensual o ese insulto cruel. Las emociones negativas empequeñecen la mente, la obsesionan. El cuerpo se pone tenso y se retuerce en el anzuelo, cuando el anzuelo nos traspasa, la enfermedad aparece.
Los estados mentales y las emociones van y vienen rápidamente. Nuestra tarea es reconocer y soltar las negativas enseguida y fomentar las positivas. No resulta una tarea fácil, es un reto y es el trabajo de toda nuestra vida, para aspirar a alcanzar el dominio de la vida.
Por otro lado, con frecuencia no sabemos diferenciar ni reconocer entre lo que es positivo o no lo es, sin embargo nada de lo que hagamos es mas importante que esto. El comienzo y el final de la salud corporal-mental y el sendero espiritual radican justamente aquí.
Con la meditación observamos la calidad de nuestra mente. Es como analizar el agua: puede parecer pura, pero un examen más detallado puede mostrar que contiene bacterias malsanas. Muchas personas que tratan de ser buenas se ven consumidas por las mismas emociones que intentan evitar. Del mismo modo que algunas personas de zonas deprimidas y de recursos limitados y pobres, puedan sobrevivir con agua contaminada, nosotros podemos seguir adelante con mentes contaminadas, pero nuestra condición, calidad de vida y nuestra salud cuerpo-mente pueden ser dolorosamente terribles y fatales.
La meditación nos orienta hacia la tolerancia, nos enseña paciencia y perseverancia. Al comienzo aprendemos a soportar los ladridos del perro, la espalda dolorida, los agravios en el trabajo, la agresión silenciosa en nuestro entorno social. El dolor puede continuar presente, pero ya no nos rasgamos las vestiduras. Gradualmente esta aceptación se va consolidando y se extiende a cosas mayores. Puede ser bastante sorprendente para usted descubrir que ya no se molesta ni se enfada como antes.
Cuando logramos estar tranquilos, serenos y sosegados, la mente comienza a limpiarse de toda la basura acumulada. Es como cuando el cuerpo elimina toxinas y los síntomas son similares. Tenemos sensaciones desagradables, sin motivo aparente, que pueden tomarse como olas de incomodidad: picazón, nausea, debilidad, palpitaciones, temblores, dolores agudos, agitación, hinchazón, desequilibrio, inquietud, etc.
Aunque son sensaciones bastante suaves, son difíciles de soportar estando sentado. Generalmente son emociones no reconocidas que salen a la superficie en el plano físico. Quien las sufre piensa que algo anda mal con su meditación y se detiene, pero es un error. En realidad, la meditación esta dando sus resultados.
El reto es limitarse a observar una sensación provocada por un cambio emocional es diferente de una que sea puramente "física". Se parece mas a un recuerdo intenso que resuena por todo el cuerpo. No es como un dolor de espalda a causa de una mala postura, por ejemplo, sino que aparece y desaparece como un relámpago. Puede haber destellos de alegría y alivio, como cuando nos quitamos una espina o un peso de encima.
Estas sensaciones se llaman colectivamente "éxtasis" porque indican un profundo reequilibrio de la psique. Los bloqueos quedan disueltos y la fuerza vital de vida o el nous nos recorre integralmente. Este proceso de profunda limpieza interior puede llevarse a cabo de forma intermitente durante años. Cuanta mas profunda sea la meditación, mas profunda será la curación. Y es cuando la mente se unifica, usted se transforma en uno con el todo, con lo imaginable. Nada queda excluido. Usted se siente uno con Dios, la naturaleza, la
humanidad (inclusive con aquellos que usted no ve bien). Ya no esta en conflicto consigo mismo, con nadie ni con nada en particular. Incluso sus sufrimientos son perfectos y aceptables a su manera. No falta nada. En estos momentos, ¿qué otra cosa podría querer?
Cuando lo negativo desaparece, todo lo positivo esta naturalmente allí, emergiendo con toda su fuerza, porque "El verdadero significado del amor es liberarse del temor" con alegría y una aceptación sin limites.
La meditación le ayuda a ver de forma clara y completa pero sin dejarse llevar por las emociones, hay que erradicar lo negativo y aumentar lo positivo y conocer bien la diferencia entre ambos, tenga siempre en cuenta esta sana sugerencia:
1. Medite mucho y profundamente.
2. Dése un tiempo y un espacio para reflexionar con claridad y valorarlo todo.
3. Permita que las emociones contenidas afloren, pero con conciencia.
4. Prepárese y mentalícese, para realizar un cambio mental en su estilo de vida y de sus actitudes.
5. Recuerde siempre, que la persona más importante es usted; que usted es cien por ciento responsable de todos sus actos, experiencias, cada uno de sus pensamientos, actitudes y de su futuro.