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martes, 19 de marzo de 2013
martes, 22 de enero de 2013
La compasión y la bondad se pueden entrenar
| La compasión y la bondad se pueden entrenar |
Un estudio pionero realizado por
científicos de la Universidad Wisconsin-Madison revela que es posible
ejercitar la empatía, de la misma forma que aprendemos a tocar un
instrumento o practicamos un deporte.
Para llegar a esta conclusión, el psiquiatra Richard Davidson ha recurrido a las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional, que permiten observar el cerebro en funcionamiento. En concreto, sus experimentos se han centrado en analizar los efectos de las técnicas de meditación compasiva, que potencian "la bondad, entendida como el deseo de felicidad para los otros, y la compasión o el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás" según explica el propio investigador, que ha trabajado durante muchos años personalmente con el Dalai Lama.
Para llegar a esta conclusión, el psiquiatra Richard Davidson ha recurrido a las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional, que permiten observar el cerebro en funcionamiento. En concreto, sus experimentos se han centrado en analizar los efectos de las técnicas de meditación compasiva, que potencian "la bondad, entendida como el deseo de felicidad para los otros, y la compasión o el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás" según explica el propio investigador, que ha trabajado durante muchos años personalmente con el Dalai Lama.
De este modo ha podido comprobar cómo al escuchar la voz de una mujer afligida o la risa de un bebé, se activa en nuestro cerebro una región vinculada a las emociones conocida como ínsula. Y ha demostrado que su actividad es mucho más intensa en un monje budista tibetano que en cualquier otro sujeto. Además, los experimentos revelaron que las personas entrenadas en la meditación compasiva también exhibían mayor actividad en ciertas zonas del hemisferio derecho cerebral vinculadas a la empatía, especialmente a la capacidad de sentir el estado emocional y mental de los demás
lunes, 21 de enero de 2013
SANE SU MENTE SANE SU CUERPO
SANE SU MENTE SANE SU CUERPO
Vivir en el cielo o en el infierno depende en gran medida de
nuestras reacciones ante la vida, la fuente de casi todas las tensiones
esta en una emoción bloqueada o congelada. Sucede a menudo cuando
vivimos automintiéndonos, justificándonos o excusándonos.
Cualquier emoción, de hecho en su impulso básico, es en realidad positiva.
El problema radica cuando queda bloqueada por nosotros mismos o por circunstancias externas.
Bloquear una emoción es una estrategia a corto plazo buena y necesaria.
Todos lo hacemos desde que nacemos. Pero la emoción no desaparece, sino que queda enterrada. Siempre esta tratando de salir a la superficie, aunque tenga décadas. Si no puede salir como emoción, puede hacer erupción como una enfermedad corporal. .
La palabra "emoción" deriva del latín emovere, que significa sacudir o revolver originariamente significaba "salir".
Si observamos el tono emocional de nuestros pensamientos, podemos ver si nos llevan a la felicidad o a la tristeza. Aquí hay una sola indicación. Un pensamiento negativo hace que la mente sea estrecha, cerrada y obsesionada. Un pensamiento positivo libera la mente, la abre y la hace receptiva a cosas nuevas.
Si no sabe ver bien la diferencia, observe su cuerpo. Pregúntese si un determinado pensamiento le provoca tensión o dolor, libertad o placer. Las emociones no solo tienen que ver con la mente, también son un hecho físico. El cuerpo refleja tanto los pensamientos como las emociones y soporta las consecuencias de ambos. La próxima vez que se enfade, por ejemplo, tómese un momento para observar las sensaciones corporales que acompañan al enfado. Lo más probable es que sean bastante desagradables.
Muchas veces encontramos que los pensamientos que tenemos voluntariamente son físicamente dolorosos: nuestros odios y prejuicios injustificados, por ejemplo, o el deseo de algo inalcanzable. Los pensamientos pueden hacernos subir la presión arterial, respirar de forma espasmódica o anudarnos el estomago.
Las personas pueden literalmente "enfermar de preocupación" hasta el punto de vomitar o tener un fuerte dolor de cabeza.
Los sentimientos de aversión (temor, ira, pena, resentimiento) o atracción (deseo, posesión) reducen el mundo entero al tamaño de una cabeza de alfiler.
En esos momentos, nada es más importante que ese cuerpo sensual o ese insulto cruel. Las emociones negativas empequeñecen la mente, la obsesionan. El cuerpo se pone tenso y se retuerce en el anzuelo, cuando el anzuelo nos traspasa, la enfermedad aparece.
Los estados mentales y las emociones van y vienen rápidamente. Nuestra tarea es reconocer y soltar las negativas enseguida y fomentar las positivas. No resulta una tarea fácil, es un reto y es el trabajo de toda nuestra vida, para aspirar a alcanzar el dominio de la vida.
Por otro lado, con frecuencia no sabemos diferenciar ni reconocer entre lo que es positivo o no lo es, sin embargo nada de lo que hagamos es mas importante que esto. El comienzo y el final de la salud corporal-mental y el sendero espiritual radican justamente aquí.
Con la meditación observamos la calidad de nuestra mente. Es como analizar el agua: puede parecer pura, pero un examen más detallado puede mostrar que contiene bacterias malsanas. Muchas personas que tratan de ser buenas se ven consumidas por las mismas emociones que intentan evitar. Del mismo modo que algunas personas de zonas deprimidas y de recursos limitados y pobres, puedan sobrevivir con agua contaminada, nosotros podemos seguir adelante con mentes contaminadas, pero nuestra condición, calidad de vida y nuestra salud cuerpo-mente pueden ser dolorosamente terribles y fatales.
La meditación nos orienta hacia la tolerancia, nos enseña paciencia y perseverancia. Al comienzo aprendemos a soportar los ladridos del perro, la espalda dolorida, los agravios en el trabajo, la agresión silenciosa en nuestro entorno social. El dolor puede continuar presente, pero ya no nos rasgamos las vestiduras. Gradualmente esta aceptación se va consolidando y se extiende a cosas mayores. Puede ser bastante sorprendente para usted descubrir que ya no se molesta ni se enfada como antes.
Cuando logramos estar tranquilos, serenos y sosegados, la mente comienza a limpiarse de toda la basura acumulada. Es como cuando el cuerpo elimina toxinas y los síntomas son similares. Tenemos sensaciones desagradables, sin motivo aparente, que pueden tomarse como olas de incomodidad: picazón, nausea, debilidad, palpitaciones, temblores, dolores agudos, agitación, hinchazón, desequilibrio, inquietud, etc.
Aunque son sensaciones bastante suaves, son difíciles de soportar estando sentado. Generalmente son emociones no reconocidas que salen a la superficie en el plano físico. Quien las sufre piensa que algo anda mal con su meditación y se detiene, pero es un error. En realidad, la meditación esta dando sus resultados.
El reto es limitarse a observar una sensación provocada por un cambio emocional es diferente de una que sea puramente "física". Se parece mas a un recuerdo intenso que resuena por todo el cuerpo. No es como un dolor de espalda a causa de una mala postura, por ejemplo, sino que aparece y desaparece como un relámpago. Puede haber destellos de alegría y alivio, como cuando nos quitamos una espina o un peso de encima.
Estas sensaciones se llaman colectivamente "éxtasis" porque indican un profundo reequilibrio de la psique. Los bloqueos quedan disueltos y la fuerza vital de vida o el nous nos recorre integralmente. Este proceso de profunda limpieza interior puede llevarse a cabo de forma intermitente durante años. Cuanta mas profunda sea la meditación, mas profunda será la curación. Y es cuando la mente se unifica, usted se transforma en uno con el todo, con lo imaginable. Nada queda excluido. Usted se siente uno con Dios, la naturaleza, la
humanidad (inclusive con aquellos que usted no ve bien). Ya no esta en conflicto consigo mismo, con nadie ni con nada en particular. Incluso sus sufrimientos son perfectos y aceptables a su manera. No falta nada. En estos momentos, ¿qué otra cosa podría querer?
Cuando lo negativo desaparece, todo lo positivo esta naturalmente allí, emergiendo con toda su fuerza, porque "El verdadero significado del amor es liberarse del temor" con alegría y una aceptación sin limites.
La meditación le ayuda a ver de forma clara y completa pero sin dejarse llevar por las emociones, hay que erradicar lo negativo y aumentar lo positivo y conocer bien la diferencia entre ambos, tenga siempre en cuenta esta sana sugerencia:
1. Medite mucho y profundamente.
2. Dése un tiempo y un espacio para reflexionar con claridad y valorarlo todo.
3. Permita que las emociones contenidas afloren, pero con conciencia.
4. Prepárese y mentalícese, para realizar un cambio mental en su estilo de vida y de sus actitudes.
5. Recuerde siempre, que la persona más importante es usted; que usted es cien por ciento responsable de todos sus actos, experiencias, cada uno de sus pensamientos, actitudes y de su futuro.
Cualquier emoción, de hecho en su impulso básico, es en realidad positiva.
El problema radica cuando queda bloqueada por nosotros mismos o por circunstancias externas.
Bloquear una emoción es una estrategia a corto plazo buena y necesaria.
Todos lo hacemos desde que nacemos. Pero la emoción no desaparece, sino que queda enterrada. Siempre esta tratando de salir a la superficie, aunque tenga décadas. Si no puede salir como emoción, puede hacer erupción como una enfermedad corporal. .
La palabra "emoción" deriva del latín emovere, que significa sacudir o revolver originariamente significaba "salir".
Si observamos el tono emocional de nuestros pensamientos, podemos ver si nos llevan a la felicidad o a la tristeza. Aquí hay una sola indicación. Un pensamiento negativo hace que la mente sea estrecha, cerrada y obsesionada. Un pensamiento positivo libera la mente, la abre y la hace receptiva a cosas nuevas.
Si no sabe ver bien la diferencia, observe su cuerpo. Pregúntese si un determinado pensamiento le provoca tensión o dolor, libertad o placer. Las emociones no solo tienen que ver con la mente, también son un hecho físico. El cuerpo refleja tanto los pensamientos como las emociones y soporta las consecuencias de ambos. La próxima vez que se enfade, por ejemplo, tómese un momento para observar las sensaciones corporales que acompañan al enfado. Lo más probable es que sean bastante desagradables.
Muchas veces encontramos que los pensamientos que tenemos voluntariamente son físicamente dolorosos: nuestros odios y prejuicios injustificados, por ejemplo, o el deseo de algo inalcanzable. Los pensamientos pueden hacernos subir la presión arterial, respirar de forma espasmódica o anudarnos el estomago.
Las personas pueden literalmente "enfermar de preocupación" hasta el punto de vomitar o tener un fuerte dolor de cabeza.
Los sentimientos de aversión (temor, ira, pena, resentimiento) o atracción (deseo, posesión) reducen el mundo entero al tamaño de una cabeza de alfiler.
En esos momentos, nada es más importante que ese cuerpo sensual o ese insulto cruel. Las emociones negativas empequeñecen la mente, la obsesionan. El cuerpo se pone tenso y se retuerce en el anzuelo, cuando el anzuelo nos traspasa, la enfermedad aparece.
Los estados mentales y las emociones van y vienen rápidamente. Nuestra tarea es reconocer y soltar las negativas enseguida y fomentar las positivas. No resulta una tarea fácil, es un reto y es el trabajo de toda nuestra vida, para aspirar a alcanzar el dominio de la vida.
Por otro lado, con frecuencia no sabemos diferenciar ni reconocer entre lo que es positivo o no lo es, sin embargo nada de lo que hagamos es mas importante que esto. El comienzo y el final de la salud corporal-mental y el sendero espiritual radican justamente aquí.
Con la meditación observamos la calidad de nuestra mente. Es como analizar el agua: puede parecer pura, pero un examen más detallado puede mostrar que contiene bacterias malsanas. Muchas personas que tratan de ser buenas se ven consumidas por las mismas emociones que intentan evitar. Del mismo modo que algunas personas de zonas deprimidas y de recursos limitados y pobres, puedan sobrevivir con agua contaminada, nosotros podemos seguir adelante con mentes contaminadas, pero nuestra condición, calidad de vida y nuestra salud cuerpo-mente pueden ser dolorosamente terribles y fatales.
La meditación nos orienta hacia la tolerancia, nos enseña paciencia y perseverancia. Al comienzo aprendemos a soportar los ladridos del perro, la espalda dolorida, los agravios en el trabajo, la agresión silenciosa en nuestro entorno social. El dolor puede continuar presente, pero ya no nos rasgamos las vestiduras. Gradualmente esta aceptación se va consolidando y se extiende a cosas mayores. Puede ser bastante sorprendente para usted descubrir que ya no se molesta ni se enfada como antes.
Cuando logramos estar tranquilos, serenos y sosegados, la mente comienza a limpiarse de toda la basura acumulada. Es como cuando el cuerpo elimina toxinas y los síntomas son similares. Tenemos sensaciones desagradables, sin motivo aparente, que pueden tomarse como olas de incomodidad: picazón, nausea, debilidad, palpitaciones, temblores, dolores agudos, agitación, hinchazón, desequilibrio, inquietud, etc.
Aunque son sensaciones bastante suaves, son difíciles de soportar estando sentado. Generalmente son emociones no reconocidas que salen a la superficie en el plano físico. Quien las sufre piensa que algo anda mal con su meditación y se detiene, pero es un error. En realidad, la meditación esta dando sus resultados.
El reto es limitarse a observar una sensación provocada por un cambio emocional es diferente de una que sea puramente "física". Se parece mas a un recuerdo intenso que resuena por todo el cuerpo. No es como un dolor de espalda a causa de una mala postura, por ejemplo, sino que aparece y desaparece como un relámpago. Puede haber destellos de alegría y alivio, como cuando nos quitamos una espina o un peso de encima.
Estas sensaciones se llaman colectivamente "éxtasis" porque indican un profundo reequilibrio de la psique. Los bloqueos quedan disueltos y la fuerza vital de vida o el nous nos recorre integralmente. Este proceso de profunda limpieza interior puede llevarse a cabo de forma intermitente durante años. Cuanta mas profunda sea la meditación, mas profunda será la curación. Y es cuando la mente se unifica, usted se transforma en uno con el todo, con lo imaginable. Nada queda excluido. Usted se siente uno con Dios, la naturaleza, la
humanidad (inclusive con aquellos que usted no ve bien). Ya no esta en conflicto consigo mismo, con nadie ni con nada en particular. Incluso sus sufrimientos son perfectos y aceptables a su manera. No falta nada. En estos momentos, ¿qué otra cosa podría querer?
Cuando lo negativo desaparece, todo lo positivo esta naturalmente allí, emergiendo con toda su fuerza, porque "El verdadero significado del amor es liberarse del temor" con alegría y una aceptación sin limites.
La meditación le ayuda a ver de forma clara y completa pero sin dejarse llevar por las emociones, hay que erradicar lo negativo y aumentar lo positivo y conocer bien la diferencia entre ambos, tenga siempre en cuenta esta sana sugerencia:
1. Medite mucho y profundamente.
2. Dése un tiempo y un espacio para reflexionar con claridad y valorarlo todo.
3. Permita que las emociones contenidas afloren, pero con conciencia.
4. Prepárese y mentalícese, para realizar un cambio mental en su estilo de vida y de sus actitudes.
5. Recuerde siempre, que la persona más importante es usted; que usted es cien por ciento responsable de todos sus actos, experiencias, cada uno de sus pensamientos, actitudes y de su futuro.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
La psicoterapia de grupo
La psicoterapia de grupo es una forma especial de terapia en la cual un
grupo pequeño se reúne, guiado por un/a psicoterapeuta profesional,
para ayudarse individual y mutuamente. Esta forma de terapia es de u
so muy extendido, y aceptada desde hace más de 50 años.
Si lo pensamos bien, todos nos hemos criado en grupos, ya sea en la vida familiar o escolar, como trabajadores o como ciudadanos. Nos desarrollamos como seres humanos siempre en ambientes grupales. No es diferente la psicoterapia de grupo. Provee un contexto para compartir los problemas o preocupaciones, comprender mejor la propia situación, y aprender junto con las demás personas.
La psicoterapia de grupo ayuda a la persona a conocerse a sí misma, y también a mejorar sus relaciones interpersonales. Puede centrarse en los problemas de pareja, soledad, depresión y ansiedad. Nos ayuda a realizar cambios importantes para mejorar la calidad de la vida.
Beneficios de la terapia Grupal
El grupo nos invita a reflexionar acerca de conductas estereotipadas instaladas en nuestra personalidad y nos desafía al cambio.
Propicia salir del aislamiento y de la soledad al abrirnos a los otros integrantes.
Posibilita ponerle palabras a situaciones vividas desmistificándolas, quitándoles la connotación de trágicas.
El grupo permite la confrontación y nos ayuda a poner limites aprendiendo estrategias para enfrentar distintas situaciones.
Al escuchar y compartir diferentes ópticas nos amplia nuestras opciones de soluciones haciéndonos más flexibles.
El grupo potencia y favorece los procesos de cambio.
En la terapia grupal revisamos nuestras creencias y como ellas han limitado nuestras vidas.
Descubrimos obstáculos autoimpuestos elaborando miedos y dudas.
Si lo pensamos bien, todos nos hemos criado en grupos, ya sea en la vida familiar o escolar, como trabajadores o como ciudadanos. Nos desarrollamos como seres humanos siempre en ambientes grupales. No es diferente la psicoterapia de grupo. Provee un contexto para compartir los problemas o preocupaciones, comprender mejor la propia situación, y aprender junto con las demás personas.
La psicoterapia de grupo ayuda a la persona a conocerse a sí misma, y también a mejorar sus relaciones interpersonales. Puede centrarse en los problemas de pareja, soledad, depresión y ansiedad. Nos ayuda a realizar cambios importantes para mejorar la calidad de la vida.
Beneficios de la terapia Grupal
El grupo nos invita a reflexionar acerca de conductas estereotipadas instaladas en nuestra personalidad y nos desafía al cambio.
Propicia salir del aislamiento y de la soledad al abrirnos a los otros integrantes.
Posibilita ponerle palabras a situaciones vividas desmistificándolas, quitándoles la connotación de trágicas.
El grupo permite la confrontación y nos ayuda a poner limites aprendiendo estrategias para enfrentar distintas situaciones.
Al escuchar y compartir diferentes ópticas nos amplia nuestras opciones de soluciones haciéndonos más flexibles.
El grupo potencia y favorece los procesos de cambio.
En la terapia grupal revisamos nuestras creencias y como ellas han limitado nuestras vidas.
Descubrimos obstáculos autoimpuestos elaborando miedos y dudas.
Facilita la integración social y el desarrollo de la personalidad a través de la aceptación, socialización, identificación, afirmación sexual, seguridad económica,
Los que pueden beneficiarse
La terapia de grupo puede ayudar a la mayoría de las personas. Algunos ejemplos:
• Dificultades en las relaciones con otras personas
• El impacto de las enfermedades crónicas o de gravedad
• La depresión y la ansiedad
• Las pérdidas
• Los traumas
• Trastornos de la personalidad
• Dificultades de pareja.
• Problemas Familiares.
PARA REALIZAR ESTE TIPO DE TERAPIA DEBES INSCRIBIRTE EN EL GRUPO.
Consultas: Urb. Calicanto Av. Sucre c/c Av 103. (frente a la biblioteca virtual). Telf: 0243-7715458. 0416-2374689, 04124660558.
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domingo, 14 de octubre de 2012
"El lado oculto de las palabras. Mensajes de ida y vuelt
"Las
grandes palabras se utilizan con bajos fines, las pequeñas palabras se
utilizan con fines elevados. Las grandes palabras son de uso corriente,
las pequeñas palabras tienen una utilización estratégica" (Lao Tse)
La tradición popular atribuye a este relato bíblico el origen de las diversas lenguas.
La tradición popular atribuye a este relato bíblico el origen de las diversas lenguas.
Pero su
alegoría resume magistralmente la naturaleza múltiple de la palabra. Por
medio de ella, somos capaces de crear o destruir, embelesar o
envenenar, herir o curar. Con las palabras ocultamos nuestros
pensamientos vergonzantes o expresamos nuestras emociones más sublimes.
Las palabras son las mallas de la red en la que quedan atrapados nuestros recuerdos individuales y nuestra historia colectiva. Constituyen los ladrillos con los que se han construido las grandes obras de la literatura universal, que nos han hecho llorar y reír, apasionarnos y soñar, por hacerse eco de la misma vida con sus gozos y sus sombras, sus miserias y toda su grandeza. Como afirmó Lao Tse hace más de 2.500 años, las grandes verdades se expresan con palabras sencillas y las grandes palabras generalizan la mentira. Detrás de las palabras se esconden la intención o el vacío, los tópicos más frívolos o las más elevadas comprensiones.
Hoy día las palabras nos invaden. Las pronunciadas y las escritas, las dichas y las que, apenas sugeridas, quedan flotando en el aire. Nuestro ruido mental es sobreestimulado y sale de nuevo afuera para engrosar el universo de estereotipos con los que nos defendemos. Se establece de este modo un terreno común de acuerdo, para proteger el territorio mucho más comprometido de una auténtica comunicación: una unión común con el otro.
Las palabras son las mallas de la red en la que quedan atrapados nuestros recuerdos individuales y nuestra historia colectiva. Constituyen los ladrillos con los que se han construido las grandes obras de la literatura universal, que nos han hecho llorar y reír, apasionarnos y soñar, por hacerse eco de la misma vida con sus gozos y sus sombras, sus miserias y toda su grandeza. Como afirmó Lao Tse hace más de 2.500 años, las grandes verdades se expresan con palabras sencillas y las grandes palabras generalizan la mentira. Detrás de las palabras se esconden la intención o el vacío, los tópicos más frívolos o las más elevadas comprensiones.
Hoy día las palabras nos invaden. Las pronunciadas y las escritas, las dichas y las que, apenas sugeridas, quedan flotando en el aire. Nuestro ruido mental es sobreestimulado y sale de nuevo afuera para engrosar el universo de estereotipos con los que nos defendemos. Se establece de este modo un terreno común de acuerdo, para proteger el territorio mucho más comprometido de una auténtica comunicación: una unión común con el otro.
Los
profesionales de algunas disciplinas científicas oscurecen a veces
deliberadamente su lenguaje. El mensaje subyacente es doble. Para los
legos en la materia: "Coto privado, prohibido inmiscuirse" . Para los colegas: "Lo
expuesto es nuevo y meritorio: su ininteligibilidad es la prueba".
Muchas tertulias parecen rendir culto a la Gran Ceremonia de la Vacuidad.
expuesto es nuevo y meritorio: su ininteligibilidad es la prueba".
Muchas tertulias parecen rendir culto a la Gran Ceremonia de la Vacuidad.
Tal vez su
vértigo sólo oculte un único mensaje: "No tengáis miedo a la soledad ni a
la muerte; las palabras nos harán olvidar el inexorable paso del
tiempo".
Es entonces
cuando el silencio se convierte en un bien tan preciado como el agua
pura de manantial o el aire no contaminado y cuando, cual bocanada de
aire fresco, nos llega la frase escrita en la puerta de algunos
monasterios:
"¿Por qué romper el silencio si no es para mejorarlo?".
Cada palabra puede tener múltiples connotaciones según dónde y quién la emplee. A fin y al cabo sólo son representaciones simbólicas de objetos, sentimientos o conceptos abstractos. El color y el olor se lo ponen los
prejuicios, la información previa y la experiencia personal.
Cada palabra puede tener múltiples connotaciones según dónde y quién la emplee. A fin y al cabo sólo son representaciones simbólicas de objetos, sentimientos o conceptos abstractos. El color y el olor se lo ponen los
prejuicios, la información previa y la experiencia personal.
Cada cerebro
individual es un traductor simultáneo, más o menos fiel, de lo que oyen
los oídos o lee la vista (o el tacto en el sistema Braille).
La simple
palabra "casa" sugiere imágenes muy distintas a un esquimal que viva en
un iglú, a un beduino que desmonte su tienda al ritmo de las estaciones,
a un campesino mexicano de un pueblo colonial o a cualquier urbanista
occidental que viva en un apartamento de bloques periféricos.
A pesar de los diccionarios y de las Academias de la Lengua, las palabras, como los virus mutantes, se transforman cada día, aparecen y desaparecen, se mezclan y cambian de significado.
Las palabras no sólo tienen género, sino sexo e incluso connotaciones machistas, según las culturas.
Las palabras, como las personas, tienen su sombra y su grandeza, sus intenciones dobles, que impactan como torpedos por debajo de la línea de flotación, y significados sublimes por encima del nivel de la intención.
A pesar de los diccionarios y de las Academias de la Lengua, las palabras, como los virus mutantes, se transforman cada día, aparecen y desaparecen, se mezclan y cambian de significado.
Las palabras no sólo tienen género, sino sexo e incluso connotaciones machistas, según las culturas.
Las palabras, como las personas, tienen su sombra y su grandeza, sus intenciones dobles, que impactan como torpedos por debajo de la línea de flotación, y significados sublimes por encima del nivel de la intención.
Los lapsus ligüísticos están llenos de significados. Los tres volúmenes de La psicopatologí a de la vida cotidiana de Sigmund Freud constituyen toda una enciclopedia pionera de los mismos.
Hoy día el lenguaje corriente identifica ya los "lapsus freudianos" como esas asociaciones aparentemente absurdas, esos
errores y olvidos significativos, que revelan el subconsciente de
quienes los cometen: la verdadera realidad oculta más allá de lo
gramaticalmente expresado.
En muchas ocasiones hasta las erratas de imprenta cobran su significado, como la encontrada en una Introducción a la programación neurolingüística, publicada en 1994, que explica que el nivel de aprendizaje espiritual es aquél en el que "consideramos y revisamos las grandes cuestiones matafísicas". Podemos preguntarnos si el traductor o el corrector de pruebas pensó que lo metafísico "mata" simplemente el nivel físico.
En muchas ocasiones hasta las erratas de imprenta cobran su significado, como la encontrada en una Introducción a la programación neurolingüística, publicada en 1994, que explica que el nivel de aprendizaje espiritual es aquél en el que "consideramos y revisamos las grandes cuestiones matafísicas". Podemos preguntarnos si el traductor o el corrector de pruebas pensó que lo metafísico "mata" simplemente el nivel físico.
Se dice que
más vale una imagen que mil palabras, pero una imagen capaz de
transfigurar la realidad es capaz de ser evocada por un solo verso
inmortal. Pocos, como el poeta peruano César Vallejo han descrito con
menos palabras el dolor profundo ante la muerte de un ser querido, que
asocia a algo tan sencillo como el sentimiento de impotencia cuando se
nos "quema el pan a la puerta del horno" o a los efectos devastadores de
"cien caballos de Atila", en su
poema que empieza: "Hay penas en el alma...!
Cuando la palabra surge del propio organismo, de la experiencia vivida o del silencio interior es capaz de mover montañas. Es de aquí de donde surgen las palabras que curan, que se transforman en bálsamo milagroso para quien
sufre, por estar impregnadas de compasión compartida.
poema que empieza: "Hay penas en el alma...!
Cuando la palabra surge del propio organismo, de la experiencia vivida o del silencio interior es capaz de mover montañas. Es de aquí de donde surgen las palabras que curan, que se transforman en bálsamo milagroso para quien
sufre, por estar impregnadas de compasión compartida.
Son las palabras de poder que crean realidades en armonía con la Gran Realidad.
Tal vez porque
pronunciar el verdadero nombre de las cosas signifique conocer su
esencia íntima y poseerlas. Es así como Gedo, el protagonista de
epopeya, "El mago de Terramar", podía hablar con los animales, porque
conocía su verdadero nombre secreto.
Todas las antiguas Tradiciones, poseen sus palabras sagradas que contienen el origen y el fin del Universo, la esencia divina.
Todas las antiguas Tradiciones, poseen sus palabras sagradas que contienen el origen y el fin del Universo, la esencia divina.
En esos niveles, es la gran revelación de la Palabra, que se encarna, fundiendo Espíritu y Materia, lo divino y lo
humano.
Adaptacion del texto de Alfonso Colodrón
humano.
Adaptacion del texto de Alfonso Colodrón
"El lado oculto de las palabras.
Mensajes de ida y vuelta"
por Graciela E. Prepelitchi
lunes, 8 de octubre de 2012
EL EGO Y EL MOMENTO PRESENTE
EL EGO Y EL MOMENTO PRESENTE
La
relación más importante y primordial de la vida es la relación con el
Ahora, o mejor aún, con cualquiera que sea la forma que adopte el Ahora,
es decir, lo que es o lo que sucede. Si la relación con el Ahora es
disfuncional, esa disfunción se reflejará en todas las relaciones
y en todas las situaciones de la vida. El ego podría definirse
sencillamente como una relación disfuncional con el momento presente. Es
en este momento cuando podemos decidir la clase de relación que
deseamos tener con el momento presente.
Una
vez que hemos alcanzado un cierto nivel de conciencia, es decir, de
Presencia (y si está leyendo esto es porque seguramente es su caso)
estamos en capacidad de decidir qué clase de relación deseamos tener con
el momento presente. ¿Deseo que éste momento sea mi amigo
o mi enemigo? El momento presente es inseparable de la vida, de tal
manera que nuestra decisión se refiere realmente a la clase de relación
que deseamos tener con la vida. Una vez tomada la decisión de ser amigos con el momento presente, nos toca dar el primer paso: mostrarnos amigables
con él, acogerlo independientemente de su forma de presentarse. Y no
tardaremos en ver los resultados. La vida se torna amable con nosotros.
La gente
nos ayuda y las circunstancias cooperan. Pero es una decisión que
debemos tomar una y otra vez, hasta que aprendemos a vivir naturalmente
de esa manera.
Con la decisión de hacer amistad
con el momento presente viene el fin del ego. El ego no puede nunca
estar en consonancia con el momento presente, es decir, en consonancia
con la vida, puesto que su propia naturaleza lo induce a resistir,
menospreciar o hacer caso omiso del Ahora. El ego se nutre del tiempo.
Mientras más fuerte el ego, mayor es el tiempo durante el cual controla
nuestra vida. Casi todos nuestros pensamientos entonces se refieren al
pasado o al futuro y el sentido de lo que somos depende del pasado,
donde encuentra
una identidad, o del futuro donde busca su realización. El temor, la
ansiedad, la expectativa, el remordimiento, la culpa, y la ira son
disfunciones del estado de la conciencia atrapado en el tiempo.
El
ego trata el momento presente de tres maneras: como un medio para una
finalidad como un obstáculo o como un enemigo. Analicemos una a la vez,
de tal manera que cuando ese patrón se apodere de usted, pueda
reconocerlo y decidir nuevamente.
En
el mejor de los casos, el ego ve en el momento presente un medio para
cumplir una finalidad. Sirve para llevarnos a algún momento en el futuro
considerado más importante. Pero el futuro nunca llega salvo como
momento presente y, por tanto, nunca es más que un pensamiento en la
cabeza. En otras palabras, nunca estamos totalmente aquí porque siempre
estamos ocupados tratando de llegar a algún otro lugar.
Cuando
este patrón se acentúa, lo cual suele suceder, el momento presente es
visto o tratado como si fuera un obstáculo a superar. Es allí donde
surgen la impaciencia, la frustración y el estrés y, en nuestra cultura,
esa es la realidad cotidiana, el estado normal de muchas personas. La
Vida, la cual ocurre ahora, es vista como un “problema”, y todos
habitamos en un mundo lleno de problemas que debemos resolver para ser
felices, sentirnos realizados o comenzar realmente a vivir (o por lo
menos eso creemos). El problema está en que, por cada problema que
resolvemos aparece uno nuevo. Mientras veamos un obstáculo en el
momenbto presente, los problemas no tendrán fin. “Seré lo que deseas que
sea”, dice la Vida o el Ahora. “Te trataré como tú me trates. Si me ves
como un problema, eso seré para ti. Si me tratas como a un obstáculo,
seré un obstáculo”.
En
el peor de los casos, y esto también es muy común, el momento presente
es visto como un enemigo. Cuando odiamos lo que hacemos, nos quejamos de
nuestro entorno, maldecimos de las cosas que suceden o han sucedido; o
cuando nuestro diálogo interno está lleno de lo que deberíamos o no
deberíamos hacer, de acusaciones y señalamientos, entonces nos peleamos
con lo que es, con aquello que de todas maneras ya es como es.
Convertimos a la Vida en nuestra enemiga y ella nos dice, “si lo que
quieres es guerra, guerra tendrás”. La realidad externa, la cual es
siempre el espejo de nuestro estado interior, se experimenta como algo
hostil.
Una
pregunta crucial que debemos hacernos con frecuencia es ¿cuál es mi
relación con el momento presente? Después debemos estar alertas para
descubrir la respuesta. ¿Trato el Ahora apenas como un medio para llegar
a una finalidad? ¿Lo veo como un obstáculo? ¿Lo estoy convirtiendo en
enemigo? Puesto que el momento presente es lo único que tendremos,
puesto que la vida es inseparable del Ahora, lo que la pregunta
significa realmente es, ¿cuál es mi relación con la vida? Esta pregunta
es una forma excelente de desenmascarar al ego y de entrar en el estado
de Presencia. Aunque la verdad absoluta no está encarnada en la pregunta
(en últimas, yo y el momento presente somos uno), es una guía
importante hacia el camino correcto. Hágase esa pregunta con frecuencia,
hasta que ya no la necesite.
¿Cómo
trascender una relación disfuncional con el momento presente? Lo más
importante es reconocerla en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y
en nuestros actos. Estamos en el presente en el momento mismo en que
notamos que nuestra relación con el Ahora es disfuncional. Ver equivale
al afloramiento de la Presencia. Tan pronto como vemos la disfunción,
ésta comienza a desvanecerse. Algunas personas se ríen cuando ven esto.
Con el reconocimiento viene el poder de elegir: la posibilidad de
decirle “sí” al Ahora y de aceptarlo como amigo.
Eckhart Tolle
miércoles, 12 de septiembre de 2012
El arrepentimeinto y las culpas, vivir sin ellos.
El arrepentimeinto y las culpas, vivir sin ellos.
“Las personas que viven con culpas no se percatan de que no están valorando sus decisiones y viven atadas al pasado”. |
Vivir sin arrepentimientos no es algo fácil, son muchas las cosas que a lo largo de la vida se convierten en lastres que tienden a ser muy pesados; pero sobre todo nos provocan sentimientos de culpa.
Cuando hacemos una retrospectiva y establecemos un recuento de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida, nos encontramos en un punto en el que evaluamos severamente nuestras actuaciones y quisieramos modificar algunas pequeñas cosas, debido a que tenemos otra perspectiva de la vida; sin embargo terminamos aceptando dichos errores pero sutilmente esto nos genera grandes dosis de ansiedad y por ende cierto arrepentimiento.
Sin embargo, vivir en el pasado, culpabilizándonos constantemente por lo que hicimos (o por lo que no hicimos y debimos hacer) no es algo saludable, pero lo peor de esto es que dichas culpas continuamos cargandolas a lo largo de nuestras vidas y terminamos heredandolas a nuestros hijos.
Afortunadamente, es posible aprender a vivir sin culpas, pero sobre todo podemos enseñar a nuestros hijos a evitarlas. A continuación se presentan algunas estrategias muy simples pero muy efectivas:
Amor a ti mismo
Puede sonar algo ingenuo pero lo cierto es que la mayoria de las personas se culpabilizan constantemente porque son demasiado rígidas consigo mismas y no se aman lo suficiente. Para ello debemos enseñar a nuestros hijos reconocer sus habilidades & destrezas asi como sus capacidades, pero tambien sus limitaciones, defectos y debilidades para asi poder establecer un balance en ellos que les permita avanzar de manera natural en la construcción de su aprendizaje.
Permite que tus hijos se equivoquen
El hecho de que enseñes a tus hijos que es adecuado equivovarse permitirá que adquieran mayor seguridad en si mismos, ya que enseñarles a reconocer sus errores permitira construir una imagen adecuada como seres humanos que somos..
Por eso, valoremos nuestras decisiones ya que es importante que nos demos cuenta que hicimos lo mejor en ese momento.
Enseñalos a pedir ayuda
Si existe una razón por la cual es válido arrepentirse, es no haber pedido ayuda cuando podíamos haberlo hecho. Normalmente las personas que están fuera del problema pueden vislumbrar soluciones que se encuentran lejos de nuestra percepción. Por lo tano, pedir la ayuda de alguien más demuestra a tu hijo con el ejemplo que todos necesitamos de todos; pero sobre todo nos da esa sensacion seguridad ante las circunstancias.
Enseñalos a expresar sus sentimientos
El mundo en que vivimos nos enseña a ocultar los sentimientos; sin embargo, expresar lo que sentimos es un excelente ejercicio para aliviar el estrés y ser más felices. Cuando somos capaces de demostrar a nuestros hijos de manera asertiva lo que sentimos, ellos haran lo mismo logrando que tengan una vida mucho más feliz ya que pueden “soltar” los problemas con mayor facilidad.
Por lo tanto cuando nuestros comportamientos, pensamientos y sentimientos son congruentes; existen pocas razones por las cuales arrepentirse; permitiendo de esta manera enseñar con el ejemplo a tus hijos. Por ello recuerda decirles lo mucho que los quieres más a menudo.
Disfruta cada momento con ellos y enseñales a hacer lo mismo
Los problemas que debemos enfrentar continuamente hacen que nuestro cuerpo físico esté en un sitio y nuestra mente en otro. De esta forma, ni resolvemos el problema ni disfrutamos de los momentos placenteros que regala la vida.
Para vivir con menos estrés y ser un poco más felices, es esencial aprender a ser plenamente conscientes y esto significa que deberás vivir cada situación con la intensidad que se merece. Redescubre el placer de tu familia y de la buena compañía.
Enseñales a tomar riesgos
Una de las causas más comunes por las cuales las personas se arrepienten es no haber tomado una oportunidad en el momento en que esta se les presentó. El problema radica en que estas oportunidades casi siempre se presentan como riesgos y todos tenemos cierta tendencia a mantenernos dentro de nuestra zona de comodidad. Por ello debes enseñar a tus hijos a que pierdan el miedo ante las cosas desconocidas y que ganen valor en el camino por recorrer.
Aprende a dejar ir
Dejar ir significa aceptar que la vida sigue su curso y que el pasado no es sino experiencia. Enseña a tus hijos a no crear fuertes apegos a las cosas materiales ó a engancharse a situaciones que no son relevantes, todo tiene un propósito en esta vida, no hay errores; todo esta perfectamente orquestado para que asi suceda y crezcamos como personas pero nos aferramos a encontrar explicaciones a las cosas.
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