BUSCARSE UN PROBLEMA
El enunciado de este consejo pudiera parecer
contradictorio, pues quien brinde su opinión profesional para
que usted tenga dificultades, no debe gozar de una salud mental óptima.
Pero, es eso precisamente lo que quiero poner a consideración
del lector. Quiero dar algunos consejos para que se busque sólo
un problema, no dos y más. Vamos a reflexionar usted y yo en
torno a esto.
Los problemas cotidianos muchas veces nos hacen transitar de los menos
malos a los peores. Se da solución a uno de ellos, y ésta
hace buscarse otros problemas a un plazo inmediato o mediano por no
utilizar los mecanismos de afrontamiento más adecuados. Se dice
que “dinero llama dinero” y yo diría que “problema
llama problema”.
Generalmente cuando se tiene un conflicto conyugal, su estado anímico
se encuentra por lógica comprometido. Ello puede llevar sus pensamientos
en torno a lo que le ocurre en su vida privada y descuide otras facetas
de su existencia. Y no es infrecuente sufrir una merma en el rendimiento
laboral evidente para sus compañeros. O no atiende a sus hijos
con la misma calidad de antes. O se siente tan desgraciado o desgraciada
que se “tira a morir en una cama” y sólo piensa en
el sufrimiento que le embarga. Aunque parezca muy exagerado, este ejemplo
es común y seguro conoce a alguien que ha transitado por este
camino.
Ante una dificultad es cuando mejor tiene que funcionar para evitar
buscarse otra. Si es en una esfera de su vida, trate de no comprometer
otras que no han sido afectadas. Volvamos al ejemplo anterior.
Un problema conyugal le hará sentir mal, pero su trabajo no tiene
culpa de ello, ni sus compañeros de labor tampoco tienen que
sufrir las consecuencias de esta fase en su vida privada. Es posible,
porque es un ser humano, que su funcionamiento no sea óptimo
y le cueste más trabajo del habitual dedicarse por entero a su
tarea sin volver a pensar en la situación conflictiva. Pero también
debe tener presente que mientras más tiempo mantenga su mente
ocupada en el trabajo, menos tiempo tendrá libre para dedicarlo
a sus preocupaciones. Pero además, esta actitud evitaría
un llamado de atención de sus superiores o jefes e incluso una
sanción laboral por no cumplir con lo debido y por lo que se
le paga un salario.
Con lo que le está ocurriendo si emplea su tiempo libre en interactuar
más íntimamente con sus hijos, incrementaría la
comunicación eficaz y su imagen para ellos alcanzaría
una dimensión diferente, mucho más positiva, más
cercana.
Si en vez de “tirarse a morir”, emplea su tiempo en hacer
cosas que ha dejado de hacer, como redecorar la casa, sembrar nuevas
plantas, limpiar y ordenar el cuarto de desahogo, ordenar el librero
o el armario, su sufrimiento no cesará, pero no le habrá
impedido continuar teniendo una calidad de vida más cerca de
la que usted se merece. Pero, este modo de enfrentar un problema tiene otras ventajas importantísimas,
como es haber aprendido a utilizar mecanismos de afrontamiento creativos,
sanos y que pueden ser imitados por su descendencia cuando ellos lo
requieran.
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